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Estrategia de marketing

En marketing hemos aprendido que los objetivos son fundamentales. Las características que han de guardar estos objetivos son:

  1. Coherentes.
  2. Concisos.
  3. Realistas.
  4. Consistentes.
  5. Cuantificables.
  6. Pertenecer a un horizonte temporal.

Todas estas cualidades son para conseguir el fin último: aportar a la empresa un logro digno de alcanzar. Si la consecución de este objetivo no está contribuyendo realmente a nada, no es un objetivo.

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Tras la definición de los mismos se establecen, según el Plan de Marketing, unas estrategias alineadas.

Y es entonces cuando surgen los problemas: los planes de acción. Si bien es cierto que los planes de acción se llevarán a cabo para encaminar a la estrategia y por consiguiente, hacia el objetivo, no siempre la empresa recuerda este hecho fundamental.

Los planes de acción deben fijarse teniendo siempre presente cuáles son las estrategias de la empresa y, sobre todo, cuáles son las ventajas competitivas que explotaremos para cumplir con nuestros objetivos.

Veamos posibles errores:

  • El ejemplo claro sería si una empresa que vende calidad y marca intenta competir en precio. ¿Es posible realmente esto? Es importante saber dónde estás compitiendo, y que aunque tienes que intentar adecuarte al consumidor, no debes olvidar tu estrategia, sino competir en tu terreno. Quien mucho abarca, poco aprieta.
  • ¿Eres un local low-cost? No busques traer a los mejores djs o a los gogós más impresionantes, centra tus planes de acción en torno a estas estrategias de local low-cost.
  • Si montas un evento con los mejores cantantes tus planes de acción no pueden dirigirse a reducir el presupuesto de escenario.
  • Si tu restaurante tiene unos precios más altos que la media, no puedes vender lo mismo. Originalidad.

 

Por todo esto, todo lo anterior ha de ser firme y no olvidar el planteamiento principal, teniendo siempre en cuenta los objetivos que se desean y las estrategias que se plantean.

Sin embargo, por muy firme que tenga que ser todo lo anterior, tengamos en cuenta que el mercado evoluciona, el consumidor cambia, la economía es dinámica y las amenazas son constantes, por lo que tenemos que ser flexibles y versátiles para adaptarnos a todas las situaciones de la manera más óptima posible, adecuando los objetivos, las estrategias y los planes de acción a las mismas. Pero si todo es adecuado, seamos firmes con ello ¡y adelante!

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